Dolor de rodilla en jugadores en crecimiento
Un chaval de trece o catorce años empieza a quejarse de la rodilla. Duele justo debajo, en el bulto donde se nota el hueso. Duele al chutar, al saltar y al subir escaleras, y se calma en cuanto para unos días. En muchos casos se le nota un abultamiento en esa zona.
Casi siempre es lo mismo, y casi siempre se maneja mal en las dos direcciones: o se le dice que no es nada y siga, o se le manda parar tres meses.
Qué es
Se llama Osgood-Schlatter. En un chaval que está creciendo, el hueso justo debajo de la rodilla todavía no está cerrado: es una zona de crecimiento, más blanda que el hueso de un adulto. El tendón rotuliano se ancla ahí.
Cuando el jugador salta, chuta y frena mil veces por semana, ese tendón tira de una zona que no está preparada para tanta tracción. La zona se irrita. Duele y se inflama.
Aparece en pleno estirón, entre los diez y los quince años, y es muy frecuente en deportes de salto y cambio de dirección. En el fútbol se ve todas las temporadas.
Por qué justo ahora
Porque en el estirón el hueso crece antes que el músculo. Durante unos meses el chaval tiene las piernas más largas y el cuádriceps y el isquiotibial relativamente más cortos y tensos, tirando más de sus anclajes.
Además coincide con la edad en la que empiezan a entrenar más días, jugar más partidos y meterse en dos equipos a la vez. Más carga sobre una zona que está más vulnerable.
Lo importante
No es peligroso. No daña la articulación ni deja secuelas en la mayoría de los casos. Se resuelve cuando la zona de crecimiento se cierra, aunque el bulto puede quedarse para siempre.
Sí es limitante. Puede durar meses y hace que jugar duela.
Parar del todo casi nunca es la respuesta. Tres meses sentado le quita fuerza, le quita ritmo y le quita el equipo. Y al volver, la carga vuelve a subir de golpe y el dolor vuelve.
Qué hacer
Gestionar la carga, no eliminarla. La guía práctica es el dolor durante y después. Si durante la actividad el dolor es leve y al día siguiente está como antes, se puede seguir. Si cojea, si duele al día siguiente, o si el dolor va a más semana a semana, hay que bajar volumen.
Bajar volumen significa cosas concretas: menos sesiones de disparo, menos saltos, saltarse el segundo entrenamiento de la semana, jugar media parte en lugar de el partido entero. Casi nunca significa quedarse en casa.
Fuerza, y no es lo que la gente espera. Trabajar cuádriceps e isquiotibiales con peso, en rangos que no duelan, ayuda. Sentadillas parciales, prensa, peso muerto rumano ligero, elevaciones de talón. Un músculo más fuerte transmite mejor la carga y protege esa zona.
Movilidad de cuádriceps e isquiotibiales. Con el estirón se acortan relativamente. Estirar todos los días ayuda a bajar la tracción sobre la zona.
Hielo después de jugar si está muy irritada. Es alivio, no tratamiento.
Paciencia. Es un problema que dura meses y vuelve a asomar cada vez que sube la carga. La familia entera necesita saber eso desde el principio, porque la frustración es la que lleva a decisiones malas.
Cuándo hay que verlo un médico
- Duele en reposo o por la noche
- La rodilla se hincha de verdad, con líquido
- Duele dentro de la articulación y no justo en el bulto de abajo
- Se bloquea o cede
- Pasan meses sin ninguna mejoría
Eso ya no encaja con lo de siempre y necesita que alguien lo valore.
Una nota sobre entrenar fuerza a esa edad
Sigue circulando la idea de que levantar peso frena el crecimiento. No hay respaldo para eso. Lo que está descrito es lo contrario: el trabajo de fuerza bien supervisado en jóvenes reduce lesiones.
Dicho esto, hay una diferencia entre trabajo de fuerza supervisado y un chaval de catorce años haciendo la rutina que ha visto en un vídeo. El gesto va primero, el peso después.
Yo trabajo con jugadores a partir de 16 años, y por debajo de esa edad prefiero decirlo antes que aceptarlo. Si tu hijo o tu hija está en esa franja, la estructura que sí sirve está en entrenamiento de fuerza para futbolistas.
Y si además el tobillo se le va cada dos por tres, eso tiene arreglo y está en el esguince de tobillo que se repite.