La fuerza durante la temporada
La pretemporada es cuando entrena todo el mundo. Seis semanas de trabajo duro, todos llegan a agosto sintiéndose rápidos, y el gimnasio está lleno.
En noviembre está medio vacío. En febrero, los mismos jugadores que hicieron esa pretemporada son más lentos que en agosto, arrastran pequeñas lesiones y se preguntan dónde se quedó todo.
No pasó nada misterioso. Dejaron de entrenar y siguieron jugando.
Qué pierdes, y a qué velocidad
La fuerza se va más despacio de lo que muchos temen, y más rápido de lo que casi nadie planifica. Unas semanas sin nada y sigue casi entera. Dos o tres meses sin nada y se ha ido de verdad.
El problema es que una temporada dura nueve meses. Eso queda muy lejos del punto en que "casi entera" sigue siendo verdad.
La potencia se va antes que la fuerza. Saltar y acelerar es lo primero que se pierde y lo último que vuelve, y es justo lo que decide los duelos.
Mientras tanto, la exigencia no baja. Juegas cada semana, corres a tope, cambias de dirección, recibes contactos, todo con un tejido que se va debilitando sin hacer ruido.
Ese hueco entre lo que te piden y lo que tienes es de donde salen las lesiones de febrero.
Para qué sirve entrenar en temporada
Para mantener. Construir es cosa de la pretemporada.
El objetivo cambia por completo cuando empieza la liga, y el jugador que sigue entrenando como en pretemporada llega fundido a Navidad. En temporada proteges lo que ya tienes mientras un partido cada fin de semana te va quitando un poco.
Y eso pide mucho menos trabajo del que pidió construirlo, que es la buena noticia.
Lo que hace falta
Una o dos sesiones a la semana. Dos es cómodo en una semana normal. Una basta para mantener casi todo. Cero es donde empiezan los problemas.
Cortas. De veinticinco a cuarenta minutos. Nada que ver con la sesión de noventa minutos de pretemporada.
Pesadas, y poco volumen. Dos o tres series efectivas de pocas repeticiones con carga alta. Nunca al fallo y nunca buscando agujetas. Tienes que irte con la sensación de que podías haber hecho más.
Algo explosivo. Unos pocos saltos, frescos, al principio. Es la cualidad que antes se pierde y mantenerla casi no cuesta nada.
Isquiotibiales y gemelos, siempre. Están en el programa todas las semanas de la temporada, sin excepción.
Dónde va en la semana
La razón más común para saltarse el gimnasio en temporada es no ver dónde encaja sin estropear el partido.
Con partido el sábado, lo más sencillo es una sesión pesada el lunes o el martes, cuando estás más lejos del último partido y del siguiente, y si quieres otra más corta el miércoles o el jueves.
Nada pesado en las cuarenta y ocho horas antes del partido. Solo movilidad y activación suave.
Si hay dos partidos en la semana, queda una sola sesión, en medio. Cuántas y cuándo lo explico en cuántas sesiones de gimnasio a la semana.
La versión de febrero
Es cuando más cuesta, y merece la pena decir por qué.
Hace mal tiempo, los campos están pesados, los partidos se amontonan, es de noche antes y después de trabajar o de clase, y llevas desde julio sin parar. Las ganas están en su punto más bajo del año justo cuando la carga acumulada está en el más alto.
Aquí es donde se separan los jugadores que aguantan de los que no, y casi siempre depende de una cosa: que las sesiones sean lo bastante cortas como para hacerlas de verdad. Una sesión de veinticinco minutos que haces vale infinitamente más que una de noventa que te saltas.
Qué medir
No hace falta mucho. Dos números, cada seis u ocho semanas:
- Un salto. Vertical o de longitud, medido siempre igual.
- Tu ejercicio principal, con un peso que puedas comparar.
Si los dos se mantienen más o menos, el plan funciona. Si los dos van bajando durante un par de meses, estás haciendo demasiado poco o recuperando demasiado poco.
Es una señal más útil que cómo te sientes, porque cómo te sientes en febrero no mide nada de forma fiable.
La idea
Lo difícil ya lo hiciste en pretemporada. La temporada consiste en no devolverlo.
Dos sesiones cortas a la semana protegen nueve meses de trabajo. Ese es todo el argumento, y por eso los jugadores que siguen rápidos en abril casi nunca son los que más entrenaron en julio.
Si quieres un plan que se ajuste a tus partidos de verdad, cada mes, para eso está Coach Jair Perform.